jueves, 17 de enero de 2013

Rescate o Disparate


Usualmente esta entrada estaría en la pagina editorial de este blog o talvez en el anecdotario del mismo e incluso en el de "Otras pasiones, otras escalas", y que sí posiblemente transcriba después, pero en coincidencia y en alusión con la mas reciente entrada  y test para coleccionistas del conocido Gaucho Man al cual aprecio mucho, relato lo siguiente:

Sucedió que el domingo pasado voy con la familia en cumplimiento de la a  veces algo aburrida y tradicional rutina de visitar a los suegros para lo cual hay que atravesar mas de medio Distrito Federal (La ciudad capital mexicana), y después de por lo menos  45 minutos de vías disque rápidas, topes y semáforos, por fin llegamos y yo con hambre como siempre, que por cierto la suegra cocina bien, y.. yo como buen gorrón acepto siempre la invitación al platillo aunque al final a veces me pasan la cuenta porque  yo.. si dejo sin comer a otros, jaá !!  

- Y.. eso a quien le importa ca.. ? -

Bueno, bueno, sin tratar de hacer el cuento tan largo. Resulta que ese día llegamos y mi suegra no estaba en casa y mi mujer me pidió que la llevara al tianguis (mercado) sobre ruedas de la zona y que se pone los domingos, para hacer algo de tiempo. Y ya saben, clásico que la mujer se baja a chacharear, comprar,  perder el tiempo y uno se queda esperando en el auto como tonto y como siempre. Pero después de mas de media hora de estar en el sol dentro del auto, habiéndome dormido ya dos veces y literalmente guisándome vivo en mi caldillo, me digo a mi mismo que tuve suficiente (solo faltaba que me arrojaran las zanahorias y las verduras por la ventanilla) !!  Así que me bajo del auto para ir a buscarla a ella y los niños, cosa que casualmente no fue difícil, por lo que algo no se porqué no me dejó regresarnos al auto de inmediato. Entonces como que instintivamente me puse a recorrer el tianguis y me fuí metiendo más. Ya casi hasta al fondo en  un puesto de juguetitos viejos que veo y que diviso unos camionsitos Bimbo de edición antigua y que compro los tres !! Bien baratos además.
-" Ya estuvo "- le dije a mi mujer. - " Fuímonos de aquí "- así acostumbro decir cuando termino algo en un lugar con agrado.
Pues ya veníamos de regreso bien contentos por un pasillo para ir al auto y mi hija de 11 años me venía diciendo: -"Ay papá, estás bien loco"-  (siempre me lo recuerda) cuando pasando por enfrente de otro puesto pero de juguetes chinos de montón de repente y de reojo veo un Mustang que sobresale del montón casi hasta adelante y que me regreso caminando en reversa como tres pasos..
No lo podía creer, era un Mustang Rojo GT500 increíblemente electrizante a la vista. Luego, ya viéndolo bien y tomándolo yo con las manos me doy cuenta que es escala 1:24, lo cual me frustró un poco por que no es mi escala preferida u oficial. En eso se me acerca un niño que es quien cuidaba el puesto y al cual de todos modos le pregunté por el precio. La verdad es que estaba algo caro para esa escala pero ya me estaba animando a comprarlo. Lo que me detuvo fue que solo traía conmigo el dinero para la gasolina del día siguiente. -"Vengo en 8 días a ver si no lo has vendido"-. le dije al pequeño comerciante.
Ya me iba a ir cuando viendo otra vez de reojo y hacia abajo, encuentro otro Mustang rojo bien chingón (perdón por la palabrota pero no hay otra descripción mejor), mas abajo y mas atrás en otro montón de juguetes. -"A ver, enséñame ese también."- Le dije al niño.
Y al mismo tiempo de estar sobando y enamorando el autito ya me importaba un comino la escala. Algo estaba pasando. Resignadamente se lo regresé al niño cuando al estárselo dando en las manos veo más atrás en el puesto y en otro montón veo sobresalir la trompa de un Camaro casí sepultado, de la misma escala. Híjoles, ese ya no se lo pedí para verlo porque entonces ya no me iría de ahí. En ese momento me acordé del Gaucho y sus cuatro Camaritos.
En el camino del mercado a casa de mis suegros mis palabras solo eran acerca de esos carritos y de que tenía que regresar por ellos. En casa de mis suegros también. Me platicaban o me decían cosas y yo solo asentía o contestaba en automático con la cabeza y sí comí, como pelón de hospicio, pero en estado automático también mientras pensaba en algo.
Ya de regreso a casa, recién partiendo y siendo casi el final del día le pregunté a mi mujer: -"¿Traes dinero?"- Me contestó que sí y cuanto.
- "Préstamelo, para a ver si me los dejan más baratos, ya para irse y si es que no los han vendido, antes de que se levanten de ahí"- le dije después.
Mi mujer no acostumbra prestarme dinero y menos para esas cosas, y como usualmente ocurre, me hubiera mandado a freir espárragos, pero muy inteligentemente me lo prestó porque seguro no quería ver mi carota de desesperación y urgencia por toda la semana hasta el siguiente domingo. Ahora si, como dicen en el anuncio de Tecate (para los que lo ven en México), "Por aquellos que aman la paz, Tecate". En este caso, por aquellas que aman  la paz...  Jaá !!

Pues ya con la marmaja en la mano me dirijo al tianguis a ver si todavía estaban los autitos. No me alcanzaba mas que para dos, pero yo iba decidido por los tres. Y no es que fuera mucho dinero, pero mi mujer y yo andábamos medio brujos (escasos de $$) ese día (como siempre, jaá !).

Como era ya  casi el final del día, no tuve que regatearle mucho el precio al niño, al parecer ya le había comentado al padre o a su madre que estaban ahí. Solo regateé por el precio de uno y sí le bajaron bastante..  mi plan estaba funcionando.
Hubiesen visto  la cara del niño cuando le dije que me llevaba los tres: -¿ Los tres ?- dijo.  Y se fué el chiquillo corriendo, brincando y gritando: - ¡ Se lleva los tres !, ¡ Se lleva los tres !- , yendo por la madre para cerrar el trato. No venían los autitos con su base ni con su caja, pero me los entregaron en bolsas separadas. Un poco manoseados y con huellas, pero nuevos todavía.

Cuantas veces, mis colegas, no hemos pasado por situaciones parecidas o propias de nuestra enfermedad ?
Puras peripecias,  muchas dignas de contar.. entre nosotros.

Rescate o disparate, como sea, el hecho consumado.






 No suelo ser partidario de este tipo de ruedotas, ni por esta escala, pero la verdad es que quedé fascinando por lo autitos. Y el Camaro resultó ser Trans Am, pero no menos fregón. Mas adelante los mostraré individualmente. Son arriba: Mustang Shelby GT500 1967, Mustang Boss 1970 y Pontiac Trans Am  1972, a escala 1:24 de Jada, los tres.


8 comentarios:

  1. hola eddie, muy interesante la historia.
    en estas situaciones, yo tengo por norma comprar del primer intento.
    prefiero arrepentirme y luego regalarlos.
    de otro modo, tengo que volver luego (y muchas veces son días y kilómetros...) para hacer la compra, corriendo el riesgo de llegar demasiado tarde.
    en hora buena por la compra, el camarotransam se ve hermoso, amo ese auto.

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  2. Está hermoso el trío! Lástima esas ruedotas....
    Saludos!!

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  3. Eddie, ni un paso atrás!!!! Jamás un disparate, lo suyo fue un acto de amor puro (creo que me excedí...)
    A mí me parece bien, las ofertas son para no dejarlas pasar, los autos se merecen ese sacrificio.
    Y por otro lado, más allá del Lowrider que tienen, los tres modelos están excelentes. Así me pasó con un challenger patrullero de dudoso gusto....

    Y muy bueno el relato, me imaginé hasta el mercado.

    Saludos!!!!!

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  4. Hola Gaucho, Camaro o Trans Am me valió m's, me lo traje de todos modos. No me acordaba que el Camaro es inclinado de la trompa, pero de lejos y de entrada lo parecía.
    No me hubiera perdonado haber dejado alguno de los tres, asi es esto, tu lo sabes. El hombre de los tests.
    Ah, y de los Gaucho Métodos.

    Saludos !!

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  5. Amigo Cruiser, sí lastima, pero con todo y esas ruedotas aun son clásicos. Eso pensé, ademas el color de sus pinturas..
    Los tres o nada, pensaba también.

    Saludos !!

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  6. Vasco, que me perdonen las damas, que tanto respeto (y quiero), pero no recuerdo haber hecho algo similar por alguna novia. Gracias por el apoyo.
    Ni un paso atrás !

    Saludos !!

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  7. Muy buena historia Eddie, muy bien comprado. El dinero, ha sido hecho para comprar autitos, ¿para qué otra cosa sino? Alimentos, ropa, impuestos, combustible, casa, calzado, etc, son todas cosas superfluas y secundarias para un coleccionista.
    Lamento que en mi ciudad no existan tiendas de venta de autos en 1/43, sino imitaría tus vivencias.
    Muy buenos los tres colorados.
    Abrazos!

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  8. Gracias Juanh, el dinero no comprará la felicidad pero si muchos autitos !
    Jaá !!

    Saludos !!

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Auto Galeria 1:18 eddie agradece tu comentario